La Monarca, la reina de las mariposas
Es una migración única, que se transmite de generación a generación, y que se puede disfrutar en los bosques de Michoacán y el Estado de México
Tala clandestina, el mayor problema (Archivo)
México, DF.- Cada una año una migración única, milagrosa, se presenta en los bosques del Estado de México y Michoacán principalmente, es la llegada de "las cosechadoras", como le conocen los habitantes de Michoacán, a la mariposa monarca, que llega a finales de octubre y principios de noviembre como hace miles de años.
Migración
Una vez que termina el otoño en los bosques de Canadá, las mariposas hacen un viaje de 5 mil kilómetros para poder pasar el invierno en nuestro país, en donde están hasta que llega la primavera.
Para que se dé una idea cada uno de estos animalitos recorre un promedio de 120 kilómetros al día, para cumplir con su recorrido. Son un promedio de 25 millones de mariposas las que emigran.
La generación Matusalén
Normalmente la monarca tiene de 4 a 5 semanas de vida, pero hay una generación especial la conocida como Matusalén ya que su periodo de vida se alarga 7 a 8 meses, esta es la generación que viene a nuestro país a refugiarse del invierno de Canadá.
Aunque nunca han venido a los bosques michoacanos, la información se transmite de forma genética y así saben que hay que cumplir con este mandato de la especie, que durante miles de años ha hecho posible el milagro de la naturaleza.
Los bosques de pino y oyamel se visten con el naranja negro de las mariposas, son como racimos de uva que cuelgan en miles y miles de insectos por árbol.
Reserva de la Biosfera
Los bosques de Michoacán son Reserva de la Biosfera, desafortunadamente la tala clandestina durante muchos años, estuvo afectado la zona núcleo de la Reserva, es decir, donde está más arraiga la mariposa monarca, por fortuna está tala ha terminado, según datos de las autoridades.
Si usted es amante de la naturaleza y del bosque le recomendamos que visite alguno de los santuarios.
Cómo llegar
Hay que llegar a Zitácuaro, y de ahí hacia Ocampo después de Angangueo y de ahí siga los señalamientos, hay muchos santuarios chicos, pero uno de los más grandes es El Rosario. El santuario está a unas 4 horas desde la Ciudad de México.
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