![]() |

|
|
Dos chicas apenas vestidas con ceñidas ropas sobre sus atléticos cuerpos, aparecen en un anuncio pegado en la parte superior de un vagón del Metro, pero sus imágenes se ven interrumpidas por una calcomanía blanca con letras negras que señala: "Las personas no son mercancía".
Originalmente se trataba de un anuncio de una exposición de sexo y "alguna conciencia" decidió replicarse en los usuarios del Metro, al pegar su calcomanía sobre la publicidad del evento que, obviamente reprueba y que por sí mismo no daña a nadie.
Bien podríamos preguntarnos ¿qué tiene de malo recrearse con la imagen de un par de chicas guapas? Y respondernos que en términos generales, nada. Finalmente se trataba de una exposición legal y las imágenes de las mujeres las hacían ver como mayores de edad que hasta sonríen.
No obstante, el señalamiento: "Las personas no son mercancía", invita a la reflexión acerca de la prostitución, la trata de personas y ya en un plano más moral, al fetichismo y la cosificación que por leves que parezcan, promueven la demanda en el mercado del tráfico de personas.
Sin demanda no hay oferta, es una máxima en el mundo de los negocios. Y en cuanto a la trata de personas, mientras haya quien rompa las leyes por su fetichismo hacia los niños o menores de edad y pague por sus servicios sexuales, el problema seguirá. En el caso de las mujeres y hombres, esclavos sexuales cuyo término para algunos puede parecer "interesante", para el mundo es un problema que ocupa el tercer lugar dentro de los "negocios" ilegales más lucrativos en el que humanos se tratan como mercancía.
Dice el dicho que "Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata", y sí, las autoridades tienen la obligación de ubicar, detener y castigar a los traficantes de niños y adultos. Pero también en la población civil recae la responsabilidad de tratarse con respeto y dentro del marco legal, más allá de escudarse en sus "instintos" sexuales que lastiman al menos a 27 millones de personas en todo el mundo en los últimos 25 años, 98 por ciento de ellas son niñas o mujeres, según la ONU.
Así pues, el comercio sexual produce ganancias anuales de 9 mil 500 millones de dólares, lo cual nos hace pensar que hay mucha gente que piensa, necesita pagar por algo de placer sensorial de tal índole, y que en México se castiga con al menos 20 años de cárcel en casos relacionados con niños y de siete a 12 años de prisión por abusar de las víctimas de explotación sexual y todo por tratar a otr@s como mercancía. |











